
Paco se encontraba frente a su Padre de su mismo nombre, en una bella, limpia, ordenada y alegre casita, muy diferente a la que recordaba donde vivió anteriormente con sus padres.
Se abrazó de su Padre con los ojos llenos de lágrimas quien sostenía en sus manos un hermoso trenecito de brillantes colores rojo, azul y amarillo de cuerda…
…Esto le hizo recordar su infancia y las cosas que había vivido…
El papá de Paco, el señor Francisco fue un joven de clase humilde, pero muy trabajador, pero con modestos ingresos, por tanto tuvo que ayudar al sostenimiento de la casa desde pequeño, por tanto se desempeñó tanto de limpiaparabrisas, como cargador en el mercado y en la estación ferroviaria, asistiendo a la escuela en el turno vespertino en escuela de gobierno, pues los ingresos de su padre, como dijimos, no eran suficientes para sufragar todos los gastos de la casa con su empleo de ayudante de mantenimiento en la estación del ferrocarril.
Con la recesión económica vino también su despido del empleo y se dedicó a trabajar como Fontanero y electricista.
Si las penurias eran fuertes, con la enfermedad de su madre Alicia, las cosas se complicaron aún más y con el compromiso de su padre de sostener a una familia conformada por los dos padres y cuatro hijos, Paco, Rebeca, Beatriz y Arturín, por lo cual le fue imposible salir con los gastos y se vio en la necesidad de vender su pequeña casita, la cual había podido adquirir con muchos sacrificios.
Esta situación fue muy dura para toda la familia y el pequeño Paco no era del todo consciente, pues si había carencias en lo económico, no era lo mismo en lo afectivo, pues siempre recibió gran afecto de sus padres y consejos y apoyo para que estudiara y se abriera paso en la vida.
Algo que nunca pudo olvidar era la venida de los Reyes Magos, pues siempre esperaba emocionado el día 6 de enero en espera del regalo pedido (un trenecito como los que veía en la estación del ferrocarril), pero siempre era una pieza de ropa, camisa, pantalón, zapatos o calcetines y una pelota para jugar.
Siempre le intrigó, de cómo era posible que no le trajeran lo que él les pedía y aunque terminaba jugando con sus amiguitos, sí veía diferencias en los objetos que a les llevaban los “Reyes Magos” a otros niños.
Desgraciadamente empezó a juntarse con un grupo de niños que al parecer eran muy listos, pues siempre traían dinero y se comportaban con gran desfachatez y desenfado y eran respetados por los demás niños por su agresividad y no supo ver los riesgos que esa forma de vida que incluía el quitarle dinero a sus compañeros y realizar hurtos en comercios podría acarrearle.
Los Reyes Magos ya no le dejaron regalos a la par de esta nueva forma de vida descarriada y a la par de mayores penurias económicas en su casa a consecuencia de tiempos difíciles y el se convirtió en un foco problema en lugar de ser un apoyo como hijo mayor para su familia.
Ya adolescentes planearon un asalto en el tren, cosa que él no le pareció, pero se presentó ante él recoge boletos del tren de pasajeros, con la idea de advertirle de esta situación, quien le permitió acompañarlo pues era hijo del Sr. Francisco estimado ex–trabajador de esa estación de ferroviaria.
Se quedó a la expectativa de en qué momento aparecerían “sus amigos”, esperando no aparecieran pues aparentemente ellos no se veían por ningún lado, pero después de una hora de espera y una vez vendidos todos los boletos del tren, llegaron hasta donde se encontraba Don “Vic” como era conocido el vende boletos Señor Víctor quien fue amagado por los jóvenes para que entregara el dinero que había en caja, con una pistola intentando Paco ayudarlo, forcejeando con quien traía la pistola, pero desgraciadamente en el forcejeo esta se disparó, hiriendo mortalmente en el pecho al Boletero, ante estos hechos, “sus amigos” salieron corriendo y se oyeron gritos de personas que se acercaban y por el temor que le ocasionó lo ocurrido el también huyó y solo escucho a una mujer que gritaba, ¡mataron a Don “Vic”!.
Se introdujo en el tren, pues pensó, aquí no me buscaran pues “sus amigos” corrieron para otros lugares y él también debía huir, pues seguramente lo inculparan de lo sucedido y la cárcel será su destino.
Una vez que se calmaron los sonidos de las sirenas de emergencias y de la policía, arrancó el tren con todo y Paco, quien partió hacia rumbo desconocido.
Paco buscó llegar a los Estados Unidos, cosa que consiguió introduciéndose como mojado, en el camino supo de un sacerdote que ayudaba a los mojados en una población de California.
Llegó a la Parroquia y el Padre Robert lo recibió dándole alimento y después lo confesó, dándose cuenta de la situación delicada por la que había partido de México, por lo cual lo contacto con un buen amigo llamado James, propietario de una gran tienda de regalos llamada “Los Reyes Magos”.
James se convirtió en un padre para él, pues además de darle trabajo le pidió que estudiara y después lo alojó en su propia casa, ocupada solo por él y su esposa Tiffany, de quien también se ganó su afecto y confianza.
Acostumbraba el generoso James, salir los días 5 de enero de cada año, ir a los barrios pobres de la comunidad hispana, a repartir regalos para los niños, apoyando la labor de “Los Reyes Magos”, labor que fui viendo y acompañando a través de los años de estudio, hasta graduarme en la Universidad de la carrera de Diseño Industrial, tal vez por el anhelo de dedicarme a diseñar juguetes y vehículos debido a la influencia de mi padre, recordando siempre el anhelado tren que pedía a los “Reyes Magos”.
Recién salido de la Universidad, uno de mis compañeros de estudios y originario también de México, quien conocía mi historia me trajo una emocionante noticia, conoció a un joven estudiante mexicano, originario de mi pueblo, que venía becado de nombre Arturo y de mis mismos apellidos, muy brillante y que asistió a una conferencia relacionada a nuestra carrera, y juraba mi amigo que debía ser mi hermano, pues se parecen muchísimo.
Me llevó mi amigo con él y efectivamente era Arturín, quien había logrado gracias a los esfuerzos de mi padre, quien nunca se dio por vencido, como siempre, el salir adelante y también a su dedicación el estar estudiando la misma carrera que yo, en forma brillante.
Supe por el que gracias a Dios, Don “Vic” no falleció y se supo que yo intenté ayudarlo y no existían cargos en contra mía, pero como no regresé no pude darme cuenta de este hecho.
Viajamos a México para reencontrarme con mi familia, acompañado también por mis “padres gringos” y al ver a mi padre con su trenecito de colores, entendí verdaderamente cuales es el verdadero y más valioso regalo de los “Reyes Magos”, “El regalo de Amor de los hombres hacia los demás, como reflejo del Amor de Dios a los hombres, quien se entregó para salvarnos”.
Por eso el “Regalo de Reyes” va más allá de lo costoso del regalo, el significado verdadero es el Amor.
Saludos.-AAGA.