media20160217reos

En su último día en suelo mexicano su Santidad mantuvo un encuentro con internos del penal de ciudad Juárez.

Recordó que en Bangui en África fue la primera ciudad donde tuvo la oportunidad de iniciar el jubileo de la misericordia. La misericordia de Dios abraza a todos en todos los rincones de la tierra, no hay espacio ni persona a la que no pueda tocar.

En palabra del Sumo pontífice:

“Celebrar el jubileo con ustedes es recordar el camino urgente que debemos tomar para romper los círculos de la violencia y de la delincuencia”

Debemos preocuparnos por la vida de las personas, la vida de su familia y las de aquellos que han sufrido a causa del círculo de violencia.

Las cárceles son un síntoma de cómo está la sociedad, síntoma de silencios y omisiones que han provocado la cultura del descarte. Son un síntoma de una sociedad que ha dejado de apostar por la vida.

Con un mensaje de fe y esperanza hacia los internos y deseando que pronto recuperen su libertad fue como Francisco concluyo su visita a tierra mexicanas.