
Con motivo del Sínodo de los Obispos, que se celebra en este mes de octubre, les hablaré sobre el tema de “Los hijos”, primero de los temas sobre el cual dialogaran el Papa Francisco con miembros de la Jerarquía Católica, participantes de otras religiones, Padres de Familia y especialistas en algunos campos del conocimiento, que también participarán en esta importante reunión de reflexión sobre “La Familia”.
Este tema deberá abordarse, en búsqueda de la verdad y del bien social, sin ninguna carga xenofóbica o discriminatoria, sino al contrario, a la luz del amor a nuestros semejantes.
Cuando hablamos de los hijos, debería de ser en forma natural, que nos remitiera a las figuras del “Padre” y de la “Madre”, ya que los hijos en forma lógica y natural, deberían ser el fruto de la unión de Amor de un hombre y una mujer.
Y no es, como pretende hacérsenos creer, que es discriminatorio, cuando se señala: no es natural, ni es familia, “aunque la Ley así lo diga”, la unión de personas de un mismo sexo; estas serán formas de convivencia, que si se quiere, que se reconozcan a nivel de la ley civil, con las prestaciones y reconocimientos a que tienen derecho como todo ser humano, pero de eso a que se diga que estas uniones son “Matrimonio” y son susceptibles de constituir y formar una “Familia” no es cierto y esto no es discriminatorio, sino reconocimiento de la verdad de las cosas.
No tenemos nada contra las personas con tendencias homosexuales, gay o cualquier otra, nuestro respeto, reconocimiento y afecto humano, pues han existido a través de la historia personas con estas características que se han destacado en diversos campos del conocimiento y del arte, y son de admirar sus obras y ellos como personas.
Pero el fundamento de una “Sociedad sana y con valores”, solo se puede dar en el “Matrimonio”, que es la unión entre “un hombre y una mujer”, que este fundado en el “Amor”, “comprensión” y “Compromiso” mutuo, con el fin de la procreación de hijos que sean educados en un ambiente de valores, única forma de aportar hombres y mujeres de bien a nuestra sociedad.
El camino demagógico de querer ir en contra de lo correcto, natural, adecuado y necesario para el desarrollo de nuestra sociedad, que ha empujado a nuestros representantes de las Cámaras de Diputados y de Senadores y a la Suprema Corte a otorgar supuestos derechos a minorías, dándoles denominaciones aberrantes como el de “Matrimonios”, que lo único que logrará es empujar cada vez más hacía la descomposición social de la que nos quejamos.
¿Cree usted que en este tipo de matrimonios, y su ejemplo de vida puede formar buenas personas y ciudadanos?
Y si estas fueran uniones naturales y matrimonios, sí podrían procrear nuevas generaciones, pero no es así y tienen que recurrir a tomar hijos producto de un hombre y una mujer, o realizar métodos de procreación artificiales a través de la ciencia y la tecnología.
Si la justificación para legalizarlos como “Matrimonio”, es el concepto aberrante de las preferencias sexuales, caemos en un peligrosísimo campo, en el que con este mismo fundamentó, reclamaran sus derechos y reconocimiento como legales las preferencias “pedófilas”, “Zoofilicas” y toda clase de desviación contrarias al desarrollo correcto de la sociedad.
Esto es así y debe hablarse y si es necesario gritarse la verdad, aunque se nos griten incoherencias por parte de los demagogos, pues está de por medio el futuro de nuestra sociedad y de nuestros hijos, a los cuales debemos de defender.
¿O qué piensa Usted?.- AAGA.